Hablemos claro, a nadie le gusta deberle a nadie, pero hay momentos en que tenemos todo listo para pasar a un nuevo nivel, menos nuestro bolsillo. Ya sea en nuestra casa, nuestro negocio u otro ámbito. Es entonces cuando debemos analizar la posibilidad de adquirir una deuda, para hacer que todo funcione a la perfección. Hay muchas razones por las que una persona puede pedir un préstamo, para salir de un apuro, una emergencia médica, o para invertirlo en algo más: un negocio, algún inmueble o algo que les reditúe; y la primer pregunta que debes hacerte si estás a punto de pedir un préstamo es: ¿puedes pagarlo? De lo contrario, no deberías asumirlo porque el incumplimiento siempre es costoso.

Ahora viene la segunda pregunta, y tal vez la más importante: ¿es deuda buena o deuda mala?, la respuesta no es simple, pero su aplicación es universal: la deuda buena es esa que nos permite adquirir algo que, a la larga, nos regresará, por lo menos, lo que nos costó conseguirlo; será productivo. En cuestión de negocios, la deuda buena es la que tus clientes terminan por pagar, que podríamos decir “se pagan solas”. Es la que te ayuda a no perder tu capital mientras haces crecer tu negocio.

Ejemplos de Deuda Buena:
Comprar o arreglar una casa o departamento
La educación de los hijos
La puesta en marcha de un negocio
Comprar herramientas o invertir en publicidad para tu negocio.
Invertir en tu salud, ya que sin ella, se vuelve casi imposible realizar cualquier actividad productiva.

La deuda mala, incluye a todas las que se contraen para adquirir bienes que no necesitamos o que no podemos permitirnos (por ejemplo el televisor LED de 60 pulgadas). En esta categoría también hay que considerar aquellos préstamos de consumo que nos endeudan por un plazo mayor a la vida útil del producto que queremos comprar. ¿Te parece adecuado seguir pagando unas vacaciones de hace 3 años? Para gastos que se consuman rápidamente siempre es preferible ahorrar hasta poder pagarlos en efectivo.

Y no podemos dejar fuera a aquellos productos que adquieres con prestamistas dudosos o que no son claros, ya que a la larga pueden ser muy costosos y riesgosos. Es importante que desde un principio te quede todo claro y transparente para no llevarte “sorpresas” desagradables.

Características de la “Deuda Mala”:
Es poco probable que el dinero que gastes, regrese
La tasa de interés que vas a pagar es muy alta
Durarás más pagando el crédito que usando el bien.

Antes de adquirir una deuda, te dejamos unos pequeños consejos:
Ordena tus prioridades, ¿realmente lo necesitas?, ¿tiene que ser ahorita o puedes esperar hasta juntar para pagarlo en efectivo?

Amplía tu cultura financiera, hazte preguntas como:
– ¿cuánto más te va a costar comprarlo con crédito que si utilizas efectivo?
– ¿qué otras cosas tendrás que sacrificar para poder pagar las cuotas mensuales?
– ¿podrías conseguir mejores condiciones?

Recuerda mantener la disciplina, como ya dijimos, el incumplimiento sale más caro, una vez que se ha adquirido una deuda, debes mantener un control estricto sobre tus gastos para no tener tropiezos.

Ahora sí, ¿estás listo para adquirir una deuda buena?
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